Según la tradición, cuando se menciona una desgracia, tocar madera sirve para contraatacar al mal y alejar de nosotros a los espíritus de lo nefasto. Los mazdeístas tocaban madera para obtener la protección de Atar, genio del fuego. Se creía que dicho poder estaba enteramente encerrado en las venas de la madera. [ Más artículos ] |