Si no quieres que las cosas funcionen a trompicones en tu trabajo, procura que los lápices, bolígrafos y demás utensilios de escritura estén colocados siempre boca abajo. Evitarás que tu energía impregnada en el útil se extravíe y llegue a manos poco recomdables. La supertición dice que "la pluma capta las ideas, pero el plumín, cuando no escribe, hace que se escapen y pierdan". [ Más artículos ] |