Una cosa es tener tics en los ojos y otra distinta realizar extraños malabarismos con los párpados. Si guiñar el ojo puede ser un signo de seducción o complicidad, cerrarlos al revés, de abajo a arriba, indica lo maligno.
En la Edad Media estaban convencidos que podían descubrir a los poseídos por el demonio observando como parapadeaban. Si lo hacíanb de abajo a arriba, ascendiendo el párpado inferior, manifestaban malignidad o posesión infernal. [ Más artículos ] |