Las leyendas aseguran que el picante ahuyenta los espíritus e incluso mitiga el mal de ojo. Lo cierto es que, en muchas culturas, el picante se incorpora es la dieta de forma masiva y con total naturalidad. El motivo es la necesidad de purificar el cuerpo. En los países con climas muy cálidos el picante limpia el organismo y favorece la sudoración, circunstancia que implica la eliminación de toxinas. También provoca más sed, y ayuda a recuperar la pérdida de líquidos que provocan las altas temperaturas. [ Más artículos ] |