El encuentro casual con un búho vaticina suerte en casi todos los terrenos, especialmente en el económico. Antiguas leyendas aseguran que si un búho nos mira directamente a los ojos, se adentra en nuestra alma y nos transmite una parte de su poder místico.
Este símbolo rúnico dice que aunque nos hallemos sometidos al caos emocional, debemos impedir que este nos arrastre hacia la depresión. Si el consultante no tiene un amor, ha llegado el momento de procurarse uno. Aquí sí la seducción está en su apogeo. Sobre todo la seducción basada en la imagen y las emociones m´sa que en las palabras y la inteligencia.
Si ya tiene pareja, es una oportunidad para realizar pequeñas modificaciones vivificantes. Quizá un viaje o un cambio de entorno sería sumamente beneficioso.